Mi opinión sobre la entrevista a Horácio Macuacua
EL 23 de enero entrevisté, junto con Andrés Almeida (periodista y Editor–at–large de Interferencia) a Horacio Macuacua, bailarín y coreógrafo mozambiqueño, quien estaba realizando un taller en Santiago como parte de su participación en el Festival Stgo Off y Kinissis.De esta conversación surgió el titular que está en la foto, que obtuvo muchos comentarios racistas en redes sociales debido a que muchos chilenos aun no perciben que en Santiago ahora se baile más en las calles y lo que es peor, consideran esto como algo negativo. Lo curioso es que eso de bailar en las calles es algo que viene pasando como hace 15 años en Santiago, y se lo debemos a la migración colombiana, venezolana, peruana y por supuesto al k-pop, pues era algo que teníamos borrado en nuestra sociedad y que alegremente, para mí, permite a los jóvenes, y no tanto, tomar los espacios públicos y disfrutar del movimiento.
En la entrevista surgieron muchos aspectos que quisiera compartir pues me pareció interesante conocer su perspectiva de la danza.
Muchas veces durante la entrevista mencionó la relación entre danza y comida: los sabores distintos mezclados qué producen un algo particular y claro, me hizo pensar que veces no es muy frecuente en nuestra formación profesioal en danza es que saboreamos mucho la danza, parece que estamos lejos de ese sentido y me resltó siginificativo que lo trajera, pensando también que la salsa viene de una mezcla de ritmos de son cubano y rumba afrocubana con otras influencias rítmicas que dio como resultado lo que se baila ahora.
Otra cosa que me llamó la atención, fue que escuchar a alguien que ha bailado desde niño de manera intuitiva y que luego lo encauzó hacia algo categorizamos como ‘danza contemporánea’. Hace q me pregunte, una vez más, qué es la danza contemporánea, y qué es lo que realmente enseñamos en Chile y a qué le damos énfasis en las prácticas denominadas como ‘técnicas’ y a las que son de creación, dónde están puestos los énfasis, para que después existan coreógrafas con propuestas novedosas y profundas, qué podamos calificar como contemporáneas.
En un momento de la entrevista sentí que se contradecía un poco, pues manifestaba como positivo que un bailarín se forme y aprenda distintos estilos, pero que debe volver a lo suyo para tener su propia propuesta. El asunto está en como gestiona esos nuevas maneras y las traduce en un discurso personal. En mi opinión, el tipo de entrenamiento moldea los cuerpos y los pensamientos, y no es fácil volver a lo de uno. Por ejemplo, después de años de ballet o años de otra técnica cuesta bastante salir de los patrones de movimiento. Por eso la improvisación es fundamental en las escuelas de danza y no siempre es la asignatura principal y debiera serlo.
Horácio Macuacua se presentó el 25 de enero en GAM y creo que es la primera vez que veo una muestra de un coreógrafo Africano en Chile. Además mostró la apertura de la residencia con bailarinas chilenas, donde logró que investigaran en relación al ritmo sacándolos de los hábitos que muchos bailarines absorven al entrenarse en técnicas de danza constantemente. Gracias a Santiago off, Festival Kinissis y Sudakas Sudadas porla iniciativa de traer a este interesante artista de la danza.